Aceptar los cambios

               Si los cambios forman parte de la vida, ¿por qué no aceptarlos? ¿Por qué luchar contra algo inevitable?
              Me ha costado tiempo adquirir éste hábito de aceptación. Solía resistirme a lo que no me gustaba, a lo que no creía que fuese justo o que se ponía en mi contra. Y a base de días de malestar inútiles y pérdida de tiempo innecesaria, comprendí que los cambios tienen que sucederse, es más, son necesarios, y cuando ocurren es por algo.
              Un amigo que no te demuestra el mismo comportamiento que tú tienes con él, tu pareja, demuestra no tener la misma visión que tienes tu sobre la vida, una enfermedad te arrebata a un ser querido…, hay cambios en la vida, que hay que aceptar, y resistirse es hacernos daños a nosotros mismos.
              El cambio y la vida van de la mano, es inevitable y mejor es no resistirse.
          “Nadie se baña dos veces en el mismo rio”. –Heráclito-.
aceptar los cambios
Fotografía: Alejandro Alfonso
          La vida humana es así, ¿o preferirías tener la vida de una marmota o un mosquito?…
          Change, change, change…
          Comprendida ésta parte todo va bien, no es resignación, es aceptación de que las cosas cambian. No conozco vida tranquila. Todas las personas, en sus vidas, en sus familias, en sus relaciones, en su entorno, luchan cada día, “surfean las olas del cambio”, por mantenerse a flote.
          Hay cambios que se ven sin darnos cuenta, como cuando miras una foto de hace años, y ves el paso del tiempo en tu físico. Inevitable. Y otros que ocurren de repente, como una boda, una mudanza o una muerte. ¿A qué vas a resistirte?
          “Todo lo bueno tiene un precio”- Jorge Bucay-.
          Esta frase que escuché decir hace tiempo a Jorge Bucay se clavó en mi memoria, poco después le escuché decir que dudaba su veracidad.
          Lo cierto es que todo cambio trae una perdida, de ahí nuestra resistencia. Miedo al dolor que experimentaremos si perdemos algo. Pero…, es inevitable, y si es inevitable, al menos que merezca la pena. Ahí entra nuestra balanza, compensamos, elegimos, aceptamos.
          No todo cambio es negativo. El resultado puede ser mejor después, solo que duele igual. Hay que pasar por ello. Y no confundir, el dolor por lo que se dejó, con el arrepentimiento de acoger algo nuevo.
          En definitiva, todos podemos cambiar. Hay cambios inevitables y hay cambios provocados. Los segundos son los más desafiantes, aventureros y al fin y al cabo deseados.
          Conociendo el proceso de duelo, podemos afrontarlo, podemos llegar a ser quienes queremos ser.
Bss.
Asun.
PRIMER LIBRO
Libro: El baúl de los sueños.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s