Adiós 2016

          Permitidme que me desahogue  y que me despida de este año 2016 como me permita mi conciencia, mi ser de luz, mi dios interior o como queráis llamarlo.
          Todo ser humano tiene que enfrentarse a tres momentos inevitables en la vida, la adversidad, la enferme dad y la muerte. Este año he tenido que enfrentarme a todas ellas.
          La adversidad de aceptar que un intruso entrara en nuestra casa con intención de arrebatarnos al ser que más queríamos. Me he enfrentado a la enfermedad instalada en el cuerpecito pequeño y tierno que me dio la vida y he tenido que enfrentar la “muerte” de mi madre de la única forma que he sabido.
          Me produce una inmensa nostalgia recordar todo lo vivido y con lágrimas en mis ojos puedo escribir algunas palabras para de alguna forma mantenerla en mi memoria encarnada.
          No pretendo hacer de esto un artículo de dolor y tragedia, ni decir que el año todo ha sido malo. Pero si me gustaría compartir como he vivido todo esto, porque de alguna forma puede ayudar a alguien más a superar un duelo como el que he vivido o algún otro duelo personal.
          La vida es la vida, y no hay vida sin muerte.
          De alguna forma, llevar más de 20 años leyendo libros sobre desarrollo personal y más recientemente dedicándome a ello un poco más profesionalmente, me ha servido y bastante a llevar este tránsito de la mejor forma posible. Los que me conocéis y seguís leyendo mis artículos y mi libro sabéis que soy la primera en decir que hay que ser positiva y que hay que tirar hacia adelante, pues a pesar de todo ello, durante el cáncer terminal que sufrió mi madre caí en depresión y estuve con tratamiento ansiolítico, como dijo Claudio Naranjo con la muerte de su único hijo en un accidente, “por muy espiritual y consciente que seas, un hijo es un hijo”. Pues una madre es una madre y a mí la mía me dolió. Por ello el no haber escrito ni un artículo desde el mes de abril hasta ahora, he estado luchando contra dragones.
              La mejor medicina no estaba en esas pastillas que me hacían inhibirme de la realidad temporalmente. La mejor medicina estaba en mi biblioteca, en los libros que había leído y los que estaban aún por leer, uno de ellos, con su plástico transparente puesto, como escribí en el artículo “Señales destino o casualidad”, que se llama “La rueda de la vida de Elisabeth Kubler Ross”, llevaba varios años en ella y no fue hasta que en una de las varias hospitalizaciones de mi madre, lo cogí y empecé a leerlo mientras me quedaba acompañándola en la habitación. Llegó a mí en el momento preciso y justo. Ni antes ni después. Recomiendo a cualquier persona que esté pasando por una situación parecida o simplemente que quiera entender un poco más sobre la muerte que lo lea. Parece cruel querer leer este libro cuando tu ser querido aún está en vida. Pero me consideré lo suficientemente madura como para entender que ese momento iba a llegar, y mejor estar preparada para ello, por mí y por mi familia. Al fin y al cabo, en vida solo puedes darle amor, cuidados y mucho amor .Superé la depresión para entrar en el proceso de aceptación.
              Durante su enfermedad, yo enfermaba con ella,  pero no hubo ni un solo día, hasta que ya no pude hacerlo más, en el que no me pusiera a hacer el payaso delante de ella para hacerla reír. Ni un solo día, por muy malita que estuviese. A veces la hacía reír tanto que me pedía por favor que parase que le dolía la barriga. Y entonces paraba. Pero ya me sentía satisfecha.
          ¿Cómo no hacer reír a la persona que me cogía en su regazo cuando durante la noche no podía dormir, abrazándome hasta que caía de sueño en sus brazos? ¿Cómo no intentar sacarle una sonrisa a la persona que me ha dado su amor incondicional, que me ha dado cuidados, amor, comprensión? ¿Cuántas veces no habré estado enferma que no haya estado al cuidado mío?
          Le sacaba al menos una sonrisa cada día, hasta que llego uno en el que ya no podía sonreír más, ahí ya comprendí que se marcharía en breve.
          En el momento en que decidió desencarnar, rodeada de su familia y con mucho amor, quedó tranquila, y así se lo dije acariciándole su cara y sus brazos.” Ya estas tranquila mama, descansa.”

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          Me quedo con toda ella aunque no esté presencialmente. Ella sigue conmigo. Después de cinco meses no hay momento en el que no me este´enviando señales en forma de plumas, libros, personas, dándome en cada momento lo que necesito. E incluso se ha encargado de que este año pasemos la navidad en el hospital por una operación programada de mi padre que “misteriosamente” se ha adelantado para estas fechas, para que asi estemos “entretenidos” y no nos pongamos tristes en casa sin ella. Sí, es ella.
          Leer a Emilio Carrillo me está ayudando bastante a llevar esta situación, me transmite mucha paz. Y actualmente estoy leyendo el libro “El camino de las lágrimas de  Jorge Bucay”. Este, llevo meses esperando el momento adecuado para leerlo y el momento es ahora.
          En definitiva, la vida sigue. El año 2016 me ha traído lo que tenía que traer y se ha llevado lo que ya no tiene estar.
          Estos duelos sirven para conocerse a uno mismo, para conocer a las personas que te rodean y entender quién eres, quienes somos.
          Actualmente, a las puertas del año 2017 al que pienso acoger con los brazos abiertos para seguir viviendo la vida plenamente, estoy ilusionada porque tengo proyectos personales y profesionales. Entre ellos mi segundo libro, que vendrá con fuerza, no indico fecha, porque verá la luz en su momento como todo.
          Quiero agradecer a todas las personas tanto de sangre como no de sangre que en su momento me han dicho una palabra que me ha ayudado a estar como estoy. Feliz, tranquila. Comienza otra nueva etapa en la que me siento más fuerte y en la que no quiero a nada ni a nadie que perturbe mi paz interior y estoy abierta a conocer nuevas personas, nuevas emociones llenas de amor que me hagan crecer cada día.
          A todos vosotros lectores, familia y amigos, os deseo mis mejores bendiciones, mucha salud, muchas visitas a la farmacia a por cosméticos y perfumes, tranquilidad, buenos libros, buena música, sexo y chocolate. Que viváis un amor verdadero, que bebáis tragos de felicidad y buena compañía. Y sobre todo os deseo como siempre, que vuestros sueños se hagan realidad.
Feliz año 2017. Y como dice un buen amigo  y escritor: “Salud, alegría, besos y abrazos a repartir”
Bss.
Asun.

 

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4 thoughts on “Adiós 2016

  1. La muerte de un ser querido, y más si es tan cercano como una madre, es algo muy difícil de aceptar, aunque sea natural, aunque sea ineludible. Has contado tu proceso de una manera que cualquiera puede entenderlo y casi vivirlo, pero lo importante es ese asumirlo final que denota, además de sensibilidad, inteligencia. El recuerdo será tu soporte pero la forma de afrontarlo será tu luz. Feliz 2017 Asun y gracias por contar tu experiencia pese a su dificultad. Besitos.

    1. Muchas gracias por tus palabras Enrique.
      Como bien dices es algo natural y difícil, muy difícil. Aun así, la alegría que su ser desprendía en persona sigue conmigo. Se me ha ido el ser que mas importante ha sido en mi vida. Le debía estas palabras al despedir el año.
      Un abrazo fuerte.
      Bss.
      Asun.

  2. Asun eres increible y que fuerza tienes de verdad, lo poco que te conozco se que eres una mujer de los pies a la cabeza ,como hija has echo todo por ella y se ha ido, pero sigue sienpre a tu lado y en tu corazon y quedate con esa sonrisa de ella y decirte que eres una luchadora y que conseguiras tus metas siempre un saludo y feliz 2017.A ser feliz y que tus sueños se cumplan y deseando leer tu segundo libro un saludo yolanda sanchez.

    1. Gracias Yolanda por tus palabras, Uno no sabe lo fuerte que puede llegar a ser hasta que ser fuerte es tu única opción. A pesar de todo amo la vida, aunque a veces de golpes fuertes, pero es así completa, con sus distintas situaciones. Mi madre me ha enseñado a tener siempre una sonrisa porque ella siempre la tenía, y me manda mucha fuerza desde donde está. Estas situaciones hacen cambiar a las personas que la viven. Estoy escribiendo mi segundo libro, con paciencia, sin prisas, ahora toca fluir. Un abrazo Yolanda, también te deseo un feliz año.

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