La fotografía de tu vida

            Todos deberíamos poder tener una fotografía de los momentos en los que peor hemos estado a lo largo de nuestra vida.
            Todos en algún momento hemos vivido bien en primera persona o en alguien de nuestro entorno, la enfermedad, la desgracia, la muerte. Pensarás que es algo macabro tener una fotografía de esos momentos, sin embargo, si pudiéramos tenerla en un cajón y sacarla para observar como nos enfrentamos a ciertas situaciones límite, nos ayudaría a poner los pies en la tierra cuando nuestro ego actúa, y recordar lo vulnerables que somos, recordar nuestros valores y así practicar la empatía, el altruismo, el amor al prójimo y a nosotros mismos.
la fotografia de tu vida
            Esa fotografía nos ayudaría a salir mucho antes de nuestros estados de estrés y preocupación, de nuestros miedos y dudas, y así tomar las riendas de nuestra vida tomando decisiones con valor, mirando al frente. Volveríamos a sonreír en segundos, porque seriamos conscientes de que hubo momentos peores y los superamos con gran valentía.
            Si no tienes esa fotografía, puedes cerrar los ojos y recordar esos peores momentos, con detalle, y recordar también con detalle como poco a poco salvaste tu salud, tu ilusión y tu vida. Te darás cuenta lo increíble que podemos llegar a ser y la capacidad de superación que tenemos frente a la inevitable adversidad de la vida.
            El problema de muchas personas es que se aferran a esa imagen de frustración y tristeza, y van por la vida con miedo, poniéndose límites y cerrando círculos por miedo a sufrir.
            Tener el valor suficiente para seguir teniendo ilusión a pesar de todo, es algo que todos deberíamos practicar a diario. La enfermedad, la vejez, la muerte, nos visitaran de todos modos, es parte de la vida, pero también son parte de la vida la alegría, el amor, la familia, los amigos y los sueños. Además quien no ha sufrido, no sabe de nada. Es mejor aprender de la experiencia y así saber quedarnos con lo que nos proporcione paz y no duda.
“Cuando una puerta de felicidad se cierra, otra se abre. Pero con frecuencia miramos tanto a la puerta cerrada que no somos capaces de ver la puerta que se ha abierto frente a nosotros” – Hellen Keller
 
Bss.
Asun.
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