El niño y la lombriz

El niño y la lombriz

Cuentan que un niño hijo de campesinos, jugando en el bosque se encontró con una lombriz que yacía inmóvil y torcida con gesto triste y malhumorado sobre la húmeda tierra.

Al niño le fascinó tal criatura, tanto que quiso que fuese su amiga.

-¿Te gustaría ser mi amiga?

la lombriz le respondió:

-no puedo ser tu amiga, no soy más que una insignificante lombriz, no puedo correr, no puedo saltar, no puedo jugar contigo….

el niño insistió:

-pero a mi me da igual como seas, yo podría coger una ramita del árbol, te subirías en ella, y yo te llevaría por todo el bosque, saltarías conmigo, verías el río, los peces, te subiría a los árboles…..

la lombriz enfadada le gritó:

-¿pero es que no te das cuenta? ¿ no ves que no puedo? no quiero ser tu amiga, no quiero vivir, déjame en paz!!

El niño volvía cada día al bosque, en busca de su anhelante amiga, la cual cada día estaba más flacucha, más triste y pálida, ya sin fuerzas ni para discutir con él.

Decidió dejarse a su suerte, no tenía ilusión por vivir, no quería ser lo que era.

Y así, hasta que un día el chico fue al bosque a intentar de nuevo animar a su amiga, pero no la encontró, buscó y buscó atravesó casi todo el bosque y no pudo hallar ni rastro de la lombriz.

Entristecido el niño volvió a casa. Al día siguiente se levantó de un salto y fue corriendo al bosque a encontrarse con su amiga, pero nada, no estaba, se había marchado, o peor aún habría muerto.

El niño lloró y lloro, día tras día, ya no se levantaba de un salto de la cama para ver si su amiga estaba, ya ni siquiera iba al bosque, no quería jugar, no reía, el chico cayo enfermo.

Los padres preocupados lo llevaron a varios médicos ya que no daban realmente con lo que tenía, sus síntomas no eran visibles ni detectables en ningún análisis probado. Desesperados, decidieron buscar al sabio del poblado, un hombre viejo y arrugado, de barba blanca que vivía en solitario en lo más profundo del bosque.

Cuando vio al niño por primera vez, ya sabía que tenia.

-Señores, su hijo tiene una enfermedad muy grave.

Los padres asustados lamentaron lo que acababan de escuchar:

¿que? ¿ Como? Pero ¿que dice?, ¿que le pasa a nuestro hijo?, debe ayudarlo por favor.

 el sabio continuó:

-yo no puedo ayudarle, su hijo está triste, tiene una herida de corazón

los padres cada vez más histéricos gritaban

-de corazón! Cuando se ha herido! Habrá sido en el bosque!! Pero como??

-Cierto! ha sido en el bosque, es allí donde le han herido el corazón, y voy a averiguar que ha pasado, conozco el bosque como la palma de mi mano. Volveré en lo más pronto posible, mientras tanto, no se retiren de su lado, abrácenle, cántenle una canción, debe aguantar hasta que yo vuelva.

Los padres, hicieron lo que el sabio les ordenó, durante varios días, mientras el sabio viajaba en la búsqueda.

El viejo, anduvo cada trozo del bosque, hasta que halló a la lombriz, ya casi muerta, inmóvil y descolorida y el sabio le preguntó:

-¿que te pasa?¿ porqué estas así? curiosamente vengo de ver a un niño que está igual que tu, triste, desanimado, le han roto el corazón….parece una epidemia..

la lombriz sorprendida contestó:

-buf! ese niño!!, no he conocido nunca a nadie tan pesado como él, solo quería que fuese su amiga, que jugara con el, quería llevarme en una ramita de acá para allá como si yo fuera un juguete para él!, le dije que se fuera, que me dejara tranquila, yo no quiero vivir más, soy una insignificante lombriz!!.

El sabio, no daba crédito a lo que acababa de escuchar:

-Pero sabes que estas diciendo, miserable!, Ese niño está enfermo por tu culpa, está preocupado por ti, el quería ser tu amigo de verdad, para él eres importante, no eres una simple lombriz, y mucho menos un juguete, el te quiere de verdad, de corazón y tus palabras le hicieron daño, pero más aún cuando dejó de verte creyendo que estaban muerta.

Ese chico acabará muriendo igual que tú, triste y desdichada, maldito el día en que se encontró contigo en el camino, ya que si no lo hubiera hecho, él ahora sería feliz!!.

Dio media vuelta y se fue.

La lombriz por un momento quedó paralizada, no podía creer lo que el viejo sabio le acababa de decir, para alguien era alguien, se preocupaban por ella, la querían, querían verla feliz y jugar con ella, su vida empezó a cobrar sentido desde ése mismo momento.

-y ese chico está enfermo por mi culpa!!, no puedo permitir que le pase nada, debo ir corriendo  a su lado!!

Y poco a poco la lombriz comenzó a moverse lentamente, comenzó a alimentarse y se puso en camino hacia donde vivía la familia campesina.

Cuando llegó a la casa, ya los padres estaban desconsolados por la noticia recibida por el sabio días antes. “No hay nada que hacer, sin un motivo , sin una ilusión , si su hijo no tiene algo por lo que levantarse de la cama, no tendrá ganas de vivir, y su ilusión en estos momentos era tener a su amiga la lombriz y compartir juegos con ella!.

La lombriz entró por debajo de la puerta, se arrastró hacia la habitación del chico, trepó las patas de la cama y cuando llegó a la altura de su cabeza en la almohada le susurró al oído:

-eh! Amigo mío, no te mueras, estoy aquí, siempre estaré aquí, perdón por no saberte valorar, perdón por no creer tus palabras cuando decías que te importaba, perdón por no querer jugar contigo. De ahora en adelante no te abandonaré nunca, estaré siempre esperándote en el bosque para que cuando vuelvas de la escuela podamos ir juntos a ver el río, los árboles, las flores y allá donde tú me quieras llevar. Desde hoy viviré por ti y tu vivirás por mi.

El niño, milagrosamente desde ése día, recobró la salud, comenzó a sonreír y nunca más enfermó.

                                                                             FIN.

Este cuento tan sencillo, nos demuestra que en ésta vida tenemos que tener un porqué de vivir, una ilusión , una meta, ya sea viajar, encontrar una pareja, disfrutar de la que tienes, trabajar en el empleo de tus sueños, o simplemente jugar con una lombriz.

Tener algo que hacer y con quien compartirlo es imprescindible para tener ilusión y vivir la vida con plenitud.

También nos enseña que aunque no nos valoremos a nosotros mismos, podemos llegar a ser muy importantes para otra persona, tanto incluso como para que deseen la muerte si nos pierden.

Debemos querernos un poquito más, mimarnos, tener algo por lo que luchar y alguien con quien compartir

 

Ten esto presente a la hora de elaborar tu lista de objetivos para el 2013, tener algo que hacer y tener con quien compartirlo.

 

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